Mi cambio profesional como contadora independiente: el detrás de escena que nunca conté

Siempre cuento qué fue lo que pasó cuando me lancé como contadora independiente. Pero hoy quiero contarte el detrás de escena: qué me llevó a tomar cada decisión, cómo me sentí, y qué aprendí a los golpes. Porque en algún punto de esta historia, estoy segura de que te vas a sentir muy identificada.

El antes: la estabilidad que se sentía trampa

Antes de ABC Emprendedor trabajaba en relación de dependencia en un estudio contable grande. Tenía equipo a cargo, manejaba la administración. Desde afuera era exactamente lo que se supone que una contadora tiene que querer: sueldo fijo, estabilidad, proyección de carrera.

Pero yo quería otra cosa. Siempre supe que me quería dedicar a la consultoría, al asesoramiento de gestión, a las decisiones de negocio. En esa estructura, eso no iba a pasar.

Entonces, un día renuncié. Me anoté en un máster en España y me tiré a la pileta.

El choque con la realidad de ser contadora independiente

Lo que vino después no fue lo que me imaginaba mientras tomaba café en mi escritorio antes de renunciar.

Los clientes de consultoría que yo quería no llegaron. Lo que llegó fue lo más fácil de conseguir cuando empezás de cero: monotributistas del barrio, liquidaciones de IVA, lo básico. Nada malo en eso — pero tampoco era el asesoramiento estratégico que quería.

Y ahí empezó un período muy confuso. Trabajaba más horas que en relación de dependencia. Ganaba menos. Vivía apagando incendios, sin procesos claros, sin estructura. Hice ese cálculo que muchas contadoras independientes conocen: dividir lo que ganaba por la cantidad de horas trabajadas. Ver el número. Y pensar: no puede ser. Con todo lo que estudié, hay personas con menos formación ganando más que yo.

Lo que tardé en entender es que no tenía un problema de capacidad técnica. Tenía un problema de negocio. Estaba tratando mi trabajo independiente exactamente como el trabajo en relación de dependencia: entregando el servicio y esperando que los clientes llegaran solos.

La decisión que cambió todo

Llegó un momento en que tuve que ser honesta conmigo. Reconocí que estaba ejerciendo la profesión como la había visto hacer siempre: copiando el modelo, tomando cualquier cliente, cotizando barato para que digan que sí, haciendo todo sola.

Y cada vez que algo no funcionaba, me refugiaba en lo técnico. Otro máster, otro posgrado. Pero el problema no era lo que sabía — era cómo estaba gestionando el negocio.

Las opciones eran tres: volver al trabajo en relación de dependencia, seguir como estaba, o hacerlo distinto. Elegí la tercera.

Lo que encontré cuando empecé a buscar herramientas de negocio

Empecé a estudiar marketing, procesos, mentalidad, negocios. Y ahí descubrí algo importante: la mayoría de las herramientas están diseñadas para empresas con estructura y equipo, no para quien trabaja sola.

Cuando una contadora independiente intenta aplicarlas y no le funcionan, concluye que “eso no es para ella”. Cuando en realidad el problema es que nadie las adaptó a su realidad.

Así que además de aprender, empecé a traducir. A adaptar. A preguntarme cómo se aplica esto para alguien que trabaja sola, con clientes de distintos perfiles, sin equipo de ventas ni de marketing. De ese proceso salió el método que hoy enseño en ABC Emprendedor.

3 aprendizajes que cambiaron mi forma de ejercer la profesión

1. El problema rara vez es lo que parece

Cuando creía que mi problema eran los clientes, el problema era mi propuesta. Cuando creía que el problema era el tiempo, el problema eran las prioridades. La desorganización, el estrés, los honorarios bajos — todo eso son síntomas. La causa siempre está más adentro.

2. Es muy difícil construir un negocio en soledad

Rodearme de colegas que estaban en el mismo camino fue clave. El otro siempre va a tener algo que decir. La pregunta es con qué otros decidimos rodearnos: con quienes se quejan de la profesión o con quienes están construyendo algo diferente.

3. El cambio lo tenés que hacer vos

No lo van a hacer los clientes, ni el consejo profesional, ni aprender más de impuestos. Lo que cambia la situación es cambiar cómo te valorás, cómo te parás frente a un cliente, cómo llevás los procesos. Todo lo externo es consecuencia de eso.

¿Te sentís identificada con esta historia?

Si sabés que podés dar más, que estás lista para tomar decisiones más alineadas con lo que querés, te invito a seguirme en Instagram @ABCEmprendedor donde comparto contenido sobre cómo construir un estudio contable más rentable y alineado con tu vida.

Escuchá el episodio 86 de Ser Profesional Independiente en Spotify o YouTube para escuchar la historia completa con todos los detalles del detrás de escena.

https://youtu.be/8a-Sx-jd_eg

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